Un paseo por el río Sena

En ocasiones, los turistas que visitan París viajan por la ciudad de monumento en monumento a un ritmo demasiado rápido y trepidante.  París es muy grande y si se tiene poco tiempo, uno puede acabar agotado si pretende visitar la mayoría de los lugares turísticos.

Por ello, recomiendo si se dispone de tiempo de tomarse un respiro y navegar por el río Sena en cualquiera de las muchas embarcaciones que fluyen por las aguas del río parisino o incluso pasear tranquilamente por la ribera del Sena. Será una forma diferente de adentrarse en el corazón parisino.

Podemos empezar el paseo en uno de los extremos del Pont Neuf, el más antiguo de la capital de Francia e  inaugurado en 1607. Antes de cruzarlo,  sugiero que bajemos por una de sus rampas aledañas (por ejemplo, la que está por la calle Quai des Grands-Augustinsy)  y nos  quedemos al ras del Sena donde grupos de paseantes charlan  a la sombra de sus muros. Asimismo, veremos  a decenas de turistas tomando fotos desde alguna de las embarcaciones que atraviesan el Sena.

Siguiendo nuestro paseo, llegaremos a la Île de la Cité es donde se halla  uno de los mayores iconos no sólo de París sino de toda Francia:  la Cathédrale Notre-Dame de París. Pasear por la ribera del Sena mientras uno admira esta catedral desde diferentes puntos de vistas resulta maravilloso. Notre Dame recibe más de 13 millones de visitantes por año, el lugar más visitado de todo París.

Afuera de la catedral, Natasha y Ksenia -mejores amigas y viajeras provenientes de Rusia -retratan sus pies juntos sobre la desgastada estrella de bronce encajada en el suelo.

Y por último terminaremos nuestro paseo por el Sena viendo el Museo del Louvre, la Torre Eiffel, el Palais de Challiot, el Grand Palais, el Petit Palais, el Pont Alexandre III y la Conciergerie. En definitiva, desde el Sena uno puede conocer París de una forma relajada a la vez que muy interesante.

Foto vía StarMedia

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